Día festivo: martes

Vacaciones: julio

Horario: de lunes a viernes de 12h a 18h

Sábado de 13h a 23h (cocina abierta)

Domingo de 9h a 20h

Capacidad de los comedores: 25 pers. /35 pers. /135 pers.

Menús para celebraciones

Tres menús diarios.

Comida para llevar.

Servicio a domicilio para grupos

Carta adaptada a celiacos y vegetarianos.

Terraza.

Parque infantil.

Parking.

Accesibilidad para minusválidos.

Pago con tarjeta.

Aceptamos ticket gourmet y Sodexho.

WIFI gratuito para clientes.

Video MasPinetó

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Historia de MasPinetó

El restaurante abrió sus puertas hacia 1932, no como restaurante sino como casa de payés. Por aquel entonces la gente iba a pasar unos días como cura de salud. Por un lado, estaban los que padecían asma, los que tenían bronquitis y los que el médico les recomendaba un cambio de aires.

En ese momento, la casa estaba a cargo de los bisabuelos Dominica y Salvador.

Ellos tenían cosecha propia del huerto, vacas, corral, gallinero, etc… y cocinaban bajo demanda. No les importaba, tanto iban al huerto a coger verduras, como mataban un pollo a medianoche. Ellos jamás decían que no.

Sus platos típicos eran las tortillas y el pollo en sanfaina. Por aquel entonces, la gente no iba tan bien alimentada como ahora y era un lujo poder comer huevos, pollo y beber leche fresca.

La guerra ya había terminado y el negocio quedó para los abuelos Concepción y Feliu, quienes  transformaron las cuadras en comedores, ampliaron la casa e hicieron reformas para poder atender mejor a los clientes, que mayoritariamente eran fabricantes que venían con sus familias los fines de semana. Se escribió la primera carta con precios. La comida seguía siendo la misma, pero además se introdujeron carnes a la brasa, sobretodo conejo con judías.

También era típica la parada a desayunar de los ciclistas.

Después entraron las ostentosas parrilladas y la fritura de pescado. La gente ya tenía mejor soltura económica, fueron buenos años, se comía sin límites, todo sentaba bien y ya era hora de ir dando el relevo a su hijo Ramón que con Nuri, su mujer, introdujeron los arroces. Ellos le dieron color y olor.

Agrandaron la cocina y otras partes de la casa y se fueron acomodando a la nueva situación. La demanda de arroces fue aumentando hasta hoy. Ahora podemos decir que es nuestra especialización.

Y llegados a este punto de la historia, sólo nos queda dar las GRACIAS, en mayúsculas, a todos los clientes que han confiado en nosotros a lo largo de tantos años y a la familia, toda, allí donde estén, gracias por su tenacidad.

Gracias a todos los que han hecho que hoy tengamos las puertas abiertas.